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Brindo por la ilusión

Breve reseña de un banquete al que no pudimos llegar

Por el Juancho Mazzeo – @largavida.alrock.radio

Amanece en Uspallata, varios colectivos se sumaron a la espera en la estación de servicios, los trapos desplegados mientras se disfruta la salida del sol. Sabemos que esperamos un milagro, y una procesión desangra por dentro. Mates, resaca, fisuras saliendo de la fisura, risas, unas tortillas calentitas de unos changuitos que vienen a ganarse el pan con los viajeros. Y los cobanis y gendarmería mostrando sus colmillos, esperando un gesto mínimo que les permita saciar su sed de represión, como seres miserables y fracasados en la vida, sobre quien disfruta de una vida que no comprenden. Hace 70 años Franz Fanon hablaba de “piel negra, máscaras blancas” para visibilizar el colonialismo europeo sobre los africanos. Paulo Freire, sostenía algo similar, el oprimido que, alienado, cree que su única salida para dejar de ser oprimido, es ser opresor. Un desclasado al servicio del poder de turno.

Los gestos amenazantes son claros, o se van de acá ya o los metemos a todos presos. Gendarmería y policía salen a “dialogar” con cada bondi para que dejemos el lugar y nos volvamos a casa.

Subimos y al salir a la ruta se hizo un silencio de tristeza que no puedo poner en palabras y que sigo procesando. No podíamos cruzar a Chile y nos perdíamos el banquete, el cierre de la Gira Totalmente Poseídos de La Renga por Sudamérica. Las lluvias torrenciales del jueves y viernes llevaron al cierre preventivo de todos los pasos fronterizos para evitar tragedias en las rutas, entre ellos, el paso del Túnel Cristo Redentor, que se volvió a habilitar hoy lunes, mientras escribo (descargo) estas palabras.

900 km, 24 horas de viaje y muchas historias compartidas en ese viaje que tenía personajes de varios lugares: Rosario, Alvarez, Bell Ville, Villa María, Río Cuarto, Paternal, Moreno, Paysandú, Córdoba y sí, uno de Fighiera exiliado en Cruz del Eje. Sí, el viaje es otro show, es parte de lo que significa el rock y que muchos no nos comprenden porque jamás vivieron esa experiencia. Es compartir, brindar, conocer historias, personajes, amistades, amores efímeros y eternos, improvisar chistes, descubrir nuevos hogares para ranchar, festejar cumpleaños. Somos eso, y más. Somos otra forma de familia. Es nuestra manera de ser felices.

Salí de Cruz del Eje el viernes a las 6 de la mañana y volví el domingo a las 8, caminando debajo de la lluvia, escuchando a PR y con la mente recordando hermosos momentos compartidos, con una sonrisa triste, al punto que no pude sacar una sola foto en el viaje. Sí, ya sé que “hay cosas peores”, no me vengan con esas giladas cuasi de autoayuda. Tengo bronca y tristeza, y nada peor que reprimir esos estados de ánimo. Déjenme transitarlos.

Voy a tratar de ver el recital en internet en estos días, cuando pare la bronca un poco. Habrá revancha en abril, para mi cumple, en los banquetes del Ducó.

Nos vemos en la próxima, salú! Brindo por la ilusión!.

Pd: pasen y vean las fotos de mis amigos Martín Cornejo (@martin.cornejo.fotorock), Jorge (@jorge.ph82) y del uruguayo (@f.bertones) , que sí pudieron hacer la cobertura del banquete.