León, Joana y Alejo en San Luis, el inicio de la gira de les “Giecos”
Por el Juancho Mazzeo – @largavida.alrock.radio
Domingo al mediodía de lluvia tranqui, mates de por medio y rodeados de vinilos en el boliche que tiene Demian en Nono: “¿qué quieren escuchar?” “¡ese!”. La púa comienza a reproducir el disco de León y la banda de los caballos cansados, álbum del año 74 y sólo sonrío mientras miro la lluvia caer y me invaden los recuerdos de mi infancia: la casa de mi abuela Rosa, mi primo el Tato escuchando vinilos en el fondo y yo corriendo a saludar. Vuelvo a Nono, los veo a los hermanos Pazos, Demian y el Leo (el Rolo para los del conurbano) hablando de música, de discos, recitales. Creo que somos conscientes de la felicidad de este encuentro y lo disfrutamos.
El viaje empezó hace unas semanas, cuando nos volvimos a encontrar con el Leo y su familia, y le comenté de los recitales que se vienen, sabiendo que iban a picar al toque: “me gusta la fecha de León en San Luis, te acompaño”. Los días previos le pasé para que escuche algo de lo que vienen haciendo Joana (Gieco) y Alejo (León), una locura musical instrumental zarpada.
Sí, mis niveles de ansiedark fueron muy altos en los días previos. Después de 13 años volvía a ver a León Gieco en vivo, y no solamente a verlo, sino a hacer fotos. No, no era ni arritmia ni taquicardia ni nada, era mi corazón con una emoción descontrolada por poder hacer de fotos de uno de mis ídolos, de mis principales referentes, cuyas canciones fueron determinantes para inclinarme a estudiar historia. No creo que pueda lograr explicar mis sentires.
Sábado 7 de marzo, el forcito vuelve a las rutas luego de un descanso, y rumbea por la 38 hacia el oeste y luego hacia el sur, por Traslasierra. Una parada técnica en Nono, saludamos, unos mates y a seguir andando. Llegamos a San Luis capital a las 4 y algo, calorón, calles casi vacías y algo de movimiento en el centro. Estacionamos y mi cuerpo canta “mi estomago gruñe…” a modo de exigir alimentarlo. Un chango ofrece lavar el auto, está con su familia y otro flaco, buscando una moneda para meterle el pecho al modelo económico de las ratas que nos gobiernan. Bueno, dale, ya sé que a la noche llueve, pero igual lávalo. El flaco sonríe y agradece, y nos vamos con el Leo a caminar un poco por la ciudad, para estirar las patas.
Nos sentamos a comer en un barcito mientras comenzamos a planificar la próxima visita a la city: el 28 toca Skay, y ya tenemos fecha agendada para volver a viajar. Volvemos a la plaza, el forcito brilla casi como la sonrisa de la hijita del chango, que se acerca a abrazar a su padre mientras le pago el trabajo y saludamos. Damos unas vueltas para conocer algo más y nos encontramos con alta feria en el predio alrededor de la estación de trenes. Amagamos a parar y se larga a llover, una nube pasajera dijera Noé, y nos fuimos para el Teatro. Ya volveremos por la feria.




El Cine Teatro San Luis se encuentra en un predio de la Villa Deportiva San Luis. Réplica del Teatro Club Social de San Luis, que abrió sus puertas en 1887 y fue demolido tras un incendio en 1971, fue inaugurado en noviembre de 2022 y cuenta con una capacidad para 1200 espectadores. Estacionamos al costado del teatro, los paisajes son increíbles: cordón serrano hacia el este, atardecer con nubes al oeste y mi cabeza a mil, imposible de controlar.
Antes de los 9 de la noche nos vestimos para la ocasión y encaramos para el ingreso, la busco a Cande, la encargada de Prensa de la productora de Diego Sosa, y me hace pasar a las butacas al lado de la consola de sonido, donde el “portugués” Da Silva va a tirar su magia. Lo veo a Gustavo Taranto, lo saludo y le comento que soy de Fighiera, el pueblo de Carina Spina, una de las cantoras en Mundo Alas, y que en octubre se cumple 30 años de la presentación de León en mi pueblo, que terminó haciendo dedo para poder llegar al comedor sobre la autopista porque el falcón amarillo de los Meyis pinchó en medio del camino.
El Teatro es hermoso y comienza a colmarse con personas de todas las edades y remeras con el rostro de León, pañuelos de Madres y Abuelas, bandas de rock. Se respira militancia, se respira lucha y amor.
Unos minutos después de las 9, se apagan las luces y la pantalla en el escenario comienza a mostrar algunos videos: Alimentación.com, Todos se quema, Flores y soles, La amistad, Sólo le pido a Dios.
Silencio. León ingresa y no puedo contener las primeras lágrimas, que trato de secarme rápido porque no veo un carajo para hacer fotos. Estoy feliz, estoy nervioso, estoy viendo y haciendo fotos a León, estoy vivo y sonrío mientras en su guitarra nacen los primeros acordes: Hombres de hierro. Luego comienza a agradecer y nos cuenta sobre su último disco y lo que viene haciendo en los últimos años. Y nos vuelve a cantar: Días peligrosos, Las ausencias, El orgullo, Ojo con los Orozcos. Nos presenta el Espacio “León Gieco” en su Cañada Rosquín, y nos comparte fotos de su camino musical mientras canta: Cachito campeón de Corrientes, Canción para Carito, En el país de la libertad, La cultura es la sonrisa, El fantasma de Canterville y La memoria. Hay un ambiente muy cálido cuando hace la presentación de Joana y Alejo, que hace un tiempo que los quería ver en vivo y no podía organizarme para viajar a escucharlos. Tremendos artistas que hacen jugar y dialogar al piano y la guitarra, creando melodías que son… ufff…: Epicrisis, Converso, Portal, Pianístico, Prisa y Aura. Las visuales te llevan a un viaje psicodélico cri-mi-nal, el disfrute de la escena te atraviesa por todo el cuerpo. Vuelve a aparecer León para sumarse al dúo “Gieco – León”, cumpliendo un sueño que pocos pueden disfrutar, el de compartir escenario con la familia. Las melodías nos llevan de viaje nuevamente: Canción de amor para Francisca, La colina de la vida, Canto en la rama, Esos ojos negros, Don Sixto Palavecino, Las hojas tienen mudanza y Pensar en nada. Sigo intentando hacer fotos mientras me seco las lágrimas y la transpiración, busco enfocar y me doy cuenta que en realidad no estoy enfocando con la cámara, enfoco con el corazón. Se despiden y regresa León solo: Cinco siglos igual, El desembarco y El ángel de la bicicleta. Llama a Joana y Alejo para una canción de despedida: Fife and drum, y cierran los tres con Los salieris de Charly. El auditorio de pie para agradecer, mientras saludan con “Hoy bailaré” proyectándose en la pantalla.









12 de la noche, 3 horas de un gran recital y muchos recuerdos atravesando el cuerpo y el alma. Muy buen sonido, una escenografía sencilla que permitió que las visuales se disfruten y que potencien ese “todo”. Nos abrazamos con el Leo y nuestras sonrisas dicen todo. Vamos saliendo y hablamos del recital, tratando de poner en palabras nuestros sentires hasta llegar al auto: “la trafic sigue ahí, León no se fue todavía, vamos a esperarlo”, tira el Leo y vuelvo a estacionar el auto y ahí fuimos.
Una de la noche y la Luna rompiendo nubes para mostrarse. Encaramos con el forcito el camino de regreso buscando algún lugar donde ranchar y dormir un rato. Como de costumbre, suena el Indio y vamos por la ruta que sigue más allá de las luces de la autopista, en una noche de la que no podemos dejar de hablar.
Nuevamente en Nono donde el forcito se transforma en motorhome y nuestros cuerpos meten un sueñaso bárbaro. Muchas emociones, muchas lágrimas, recuerdos y sonrisas.
Ya entrada la mañana nos vamos a visitar el lugar donde descansa el Bocha Sokol y luego al boliche de Demian, a escuchar vinilos que hacen circular la palabra. Dos de la tarde nos despedimos y encaramos el último tramo de un viaje que sí, como dice Skay, “el viaje es otro show”.
Lunes nublado en Cruz del Eje, me siento a escribir la crónica de un recital increíble y me sigue retumbando la frase que postea mi amiga Romy “los sueños están para cumplirlos”.
Se viene gira de León, Joana y Alejo, por ahora: en Chile el 28 de marzo, el 29 de abril en San Juan y el 2 de mayo en Mendoza.
Si pueden, vayan a verlos, es un recital necesario en estos tiempos violentos.
Gracias León, Joana y Alejo!!!
Pd: y gracias al equipo de la productora de Diego Sosa que permiten que medios comunitarios y autogestivos podamos realizar las coberturas de recitales.






