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Y ahora deja que tus ojos hablen

Ojos Locos pasó por Córdoba en la gira de los 20 años de Guerra de Nada

Por el Juancho Mazzeo – @largavida.alrock.radio

Aclaración necesaria: los días siguientes a la presentación de Ojos Locos en Casa Babylon fueron muy intensos, entre las noticias de femicidios y las masivas convocatorias del Ni Una Menos, hasta entrar en un período de duelo por el pase a la eternidad del Mister, por lo que me fue muy difícil sentarme a escribir la crónica de la hermosa noche que vivimos el pasado 30 de mayo. Hoy lo vuelvo a intentar, con mi alma rota, buscando reinventarme y reencontrarme con la posibilidad de disfrutar de redactar, algo parecido, a una crónica, y ahí va…

Tuve la posibilidad de ver un par de veces a la banda del Martín Martines, a la que llegué por sus intervenciones en algunas fechas de Cabra da Peste, pasando por esa increíble noche de Tango y Roll en Pétalos de Sol, la experiencia arrabalera del Martín, para luego disfrutar de Ojos Locos abriendo la noche de Farolitos en Rosario y después de Cabra en La Plata. Y sentía que les debía ser parte de un recital pleno de la banda, y la fecha del 30 de mayo ya la había agendado desde hace varios meses.

Un intercambio de mensajes: “Martín, el sábado voy a verlos a Córdoba”, “Dale, escribime el sábado a la tarde y te venís”, “Meta, avísame si necesitan una mano en algo y voy más temprano”. Es que me encanta ver cómo se prepara todo antes de un recital, disfruto mucho de ese ritual de la prueba de sonido, de ver las luces del lugar, de charlar unos minutos antes de que la banda entre en una y comiencen a imaginarse en esa increíble ceremonia de entrega a nosotros, un público respetable.

El forcito sale a la ruta, que da buena suerte, nuevamente por la 38. Voy escuchando sus discos, como casi toda la semana, donde las letras me fueron dando puñaladas y caricias, con recuerdos de vidas pasadas y situaciones de vidas presentes, y unos ojos que dibujen tu alma. Entro a la Docta por la Colón, mucho tránsito para un sábado a la tarde y una luna llena que me recibe entre edificios grises. Los autos andan muy al palo, yo en una y no puedo encontrar un lugar para estacionar y retratarte, puteo un poco y el parlante me tira la palabra justa “El hambre esta en la calle y también en los corazones, Y no me queda más que el cielo y esperar…”

Estaciono, salgo a caminar un toque para hacer tiempo y al rato aparecen unos pibes de Villa Mercedes, la tierra de Kikino, que no alcanzan a preguntar si la banda ya está en el lugar porque quieren ver si pueden sacarse una foto cuando llega un auto y empiezan a bajar la tribu de Ojos Locos. La felicidad en el rostro de esa piba al sacarse una foto con Martí y con toda la banda, es un rostro de “Ya está, la felicidad es ese abrazo y ese recuerdo en una imagen”.

Nos saludamos y Martín me tira “Te animás a vender remeras? Así el Pela puede estar en la puerta”. Y ahí fui, a ayudar con la venta de remeras y aprovechar para comprarme una de esas grandes, talle +45 con panza, mientras organizaba el kiosquito debajo de la escalera. Obvio que, al mismo tiempo, tratando de ver cómo hacer para sacar fotos y vender remeras. Prueba de sonido, prueba de luces y los primeros trapos que van dando color a la fiesta que se viene.

De a poco vamos entrando en clima, vendo remeras, charlo, regalos fotos, y disfruto mucho de toda la escena. Somos esto: un abrazo, un trago, una historia, kilómetros de viaje, un beso, un baile, el Fer, mi amigo de Montevideo, que me envía una foto de una entrada de Ojos Locos en Willy Dixon de 2008, y qué lindo que es el rockanroll.

La Babylon está a pleno antes de las 10 de la noche y la banda copa el escenario: Martín, Germán, Joaquín, Juan, Martín y Leo. El climax al palo: Esta noche, Nena On, Mirás sin ver, Qué cambia hoy?, Ella está tan loca, Esconde, Una verdad en tú corazón, Así hace el tiempo, Buen día, No lo vas a creer más, Deportivo Rock Sud, Una parte del principio y Esta ciudad, para cerrar la primera parte celebrando los 20 años de Guerra de Nada. Respiramos un poco, vendo unas remeras más y comienza la segunda parte: Vuelvo, Ahí, Andan los caminos, Esta noche en este mundo, Paciencia, Nunca es tanto, Vacaciones, Puede ser hoy, Monito, Así, Ahora y todo, Anda diciendo.

Dos horas y chirolas para un gran recital de Ojoso Locos en Córdoba, después de 13 años sin andar por estos pagos. La banda sonó muy bien, mucho más ajustada que cuando los ví un año atrás en Rosario, un sonido impecable, la base sosteniendo ese juego de guitarras y una armónica filosa que da un toque exquisito y hace que el todo sea fabuloso.  A eso sumale un público que se cantó cada canción dejando los pulmones en cada estribillo.

Quedé muy contento con el recital que ofrecieron, mi sonrisa era la principal evidencia mientras terminaba de vender las pocas remeras que habían quedado con la fecha. La monada ya se retiró del lugar y voy a rendir cuentas de las ventas y me abrazo con la banda, agradeciendo por lo vivido, por la confianza y por el arte que nos brindaron, con el que nos abrazaron en tiempos tan violentos y deshumanizados. El rock como refugio, como resistencia y trinchera para construir utopías posibles.

Vuelvo por la 38, sonriendo, feliz, con la voz de PR acompañándome en estos viajes solitarios pero llenos de hermandad. Qué lindo mundo que es el rock.

El 19 de junio suenan en Zárate y luego nos vemos en Vorterix, el 10 de julio, con Farolitos haciendo la segunda, para el cierre de la gira de los 20 años de Guerra de Nada.

Pd: espero que hayan llegado todas las transferencias de las remeras.

Pd: perdón por la demora en publicar la crónica, fueron y son días muy tristes