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Una verdad en tu corazón

Ojos Locos cerró la gira por los 20 años de Guerra de Nada, con Farolitos como invitados, en una gran noche

Por el Juancho Mazzeo, @largavida.alrock.radio

Un año atrás, en la puerta del mítico Willy Dixon (hoy Sala de las Artes) de Rocksario, Martín Martines me contaba que la banda se estaba consolidando con los nuevos integrantes para poder entrar a grabar el nuevo disco. Ese sábado 5 de julio, Farolitos hizo de local y Ojos Locos abrió una gran noche.

Un año y un par de días después, hay devolución de favores: Ojos Locos hizo de local con Farolitos de invitados. Porque el rock es eso, amistad, abrazos, compartir y romperse la voz cantando cada estrofa con esas palabras que te llegan ahí, al medio del pecho y te hacen estallar en mil pedazos nuestros miedos, amores, miserias, sueños. El rock sigue siendo una hermosa trinchera para estar.

El viaje, que es otro show, comenzó hace unas semanas cuando comencé a organizar fechas en medio del receso escolar y la matrix me tiró una publicación de Farolitos: viernes 10 en Vorterix. ¿Misma fecha que Ojos Locos? Misma fecha que Ojos Locos. Y al toque un posteo de la Militancia Farolera invitando a la fecha. Listo el poio, pelada la gallina. Mandé mensaje y me respondió el Fabio “salimos de El Luchador, con precio del bondi al costo”. Esto es Farolitos, militancia social y rockanroll.

Una semana antes volví a picarle el seso a mi amigo el Leo, otro fana de Faroles, y todo se fue dando, “maomeno”, como se tenía que dar para estar el viernes 10 al mediodía en la Shell de Arroyo Seco, en la autopista, lugar donde tantas veces nos pasaron a buscar en este camino del rock. El Leo tira la frase “hace mucho que no vamos a un recital en bondi…”, y ahí se vienen todos los recuerdos en avalancha, ufff… y qué lindos recuerdos…

Un viaje tranqui, música en la acústica de los pibes del fondo del bondi, las jarras que pasan de mano en mano, celulares transmitiendo el partido del mundial, una bandera de argentina que flamea y despierta nuestro nacionalismo futbolero en el playón de una estación de servicios de capital extranjero. Somos esto, contradicciones andantes, pero con un pañuelo blanco como nuestro Sur, porque sabemos muy bien que el norte siempre fue genocida. SiemPRe Norita, Hebe y Taty, jamás bullshit.

Y mientras tanto el sol se muere y el chofer le erra de avenida, así que hacemos un improvisado citytour porteño hasta desembarcar en la esquina de Lacroze y Álvarez Thomas, donde la Militancia Farolera exprime las últimas botellas en la mágica fórmula del 70/30.

En la vereda del Vorterix comenzamos a ver caras conocidas y mientras tomamos una negra, el Pela me dice que necesita que les ayude a repartir los estikers en el ingreso. Así que me puse a hacer fotos de Farolitos mientras repartía las entradas físicas (los calcos) y me compraba una remera de Ojos Locos, y saludaba gente amiga, y cantaba y saltaba y sonreía y el Leo traía un fernecito para seguir cantando.

Gran presentación de Farolitos, en un recital de poco más de una hora donde hicieron un repaso por los clásicos de la banda con su nueva bajista, la gran Laila Rojas, y Steffanía Bucci, zarpada cantante (la conocí en Tocho y los Carroñeros) que hizo un dúo de voces con la Huahui Basualdo que fue increíble. No tengo la lista de temas por colgado y porque soy muy malo para recordar nombres de temas de canciones (pero tengo muy buena memoria para recordar a quienes traicionan al pueblo).

Pasadas las 9 de la noche el Vorterix comenzaba a explotarse mientras seguía repartiendo las calcos en el ingreso, aparecían caras conocidas que hacía tiempo que no veía y la noche estaba entrando en punto caramelo. Nueve y cuarto comenzó el recorrido por “Guerra de nada” y la monada estalló de felicidad y acompañó cantando cada canción durante las, casi, dos horas y media de otra gran presentación de Ojos Locos.

Repito sentires de lo vivido en la presentación del 30 de mayo en Córdoba: qué bien que esta sonando la banda. Y ese “qué bien” también se transmite desde el escenario, y contagia de una forma muy humana, como un abrazo de esos que llegan en un momento necesario de la vida o del día. El Martín dijo alguna vez en una entrevista que “el arte está para hacer algo bello y algo conmovedor”, y eso es lo que está sucediendo. Y en tiempos de tanta deshumanización, en el rock estamos encontrando esa trinchera de belleza, de humanidad.

La primera parte fue todo el disco de Guerra de Nada: Esta noche, Nena On, Mirás sin ver, Qué cambia hoy?, Ella está tan loca, Esconde, Una verdad en tú corazón, Así hace el tiempo, Buen día, No lo vas a creer más, Deportivo Rock Sud, Una parte del principio y Esta ciudad. Se hace una “pausa de hidratación” rockera para volver con :, Ahí, Andan los caminos, Esta noche en este mundo, Vacaciones, Puede ser hoy, Monito, Guerra de nada, Vuelvo, El río sabe, Paciencia, Así, Ahora y todo, Anda diciendo.

Gran puesta en escena: artes visuales, iluminación, sonido. Es necesario seguir visibilizando ese laburo detrás de escena que acompañan lo musical, que habilitan otros sentires, otras interpretaciones, porque para mí no fue lo mismo Casa Babylon que Vorterix, y no pasa por el lugar, pasa por el clima que se construye en cada presentación y lo que la banda pone en juego, lo que apuestan al salir al escenario a brindarse, a ofrecernos el corazón. Y lo visual te permite otras experiencias, diferente a un escenario donde la atención pasa únicamente por el registro visual de los cuerpos. Y admiro la forma en que la banda dialoga con nosotros, el público, en cada situación.

Comenzamos la retirada, lo saludo al Pela y al Zurdo, y encaramos hasta la otra cuadra donde el bondi encontró un lugarcito para estacionar y esperarnos. Los espíritus están para seguir de gira pero los cuerpos pasan factura y caigo en alto sueño mientras voy escuchando a PR, esa ceremonia tan necesaria en cada retorno.

Me despierto en Baradero, creo, no se ve una vaca a dos metros y el chofer detiene el bondi 10 minutos. Último tramo hasta la Shell de Arroyo, bajamos y nos despedimos con el Leo hasta dentro de un rato porque juega la selección. El forcito rumbea hacia la República de Pavón, sigue sonando Momo Sampler “El hígado crece, el cerebro envejece… y hay algo muy raro en mi plato. Saturno…dame un turno (Yo espero, con vos, mejorar)…”

Sábado al mediodía, reviso las fotos y sigo pensando en esa idea que me tiene atrapado “ojalá cada imagen te lleve a “ese” lugar, a “ese” instante y puedas sonreír”.

Gracias Farolitos, gracias Ojos Locos, gracias por el arte.

Nos vemos la próxima.

Pd: hay fechas para Ojos Locos y parece que vuelve por Cuyo a fines de septiembre