El Negro Gamboa y los Luiguitons pasaron por Córdoba a presentar “El puente de los sueños”
Por el Juancho Mazzeo – @largavida.alrock.radio
Los primeros días de diciembre del 2025, Guillermo Javier Gamboa, la voz de Cabra da Peste, sacó a la cancha su tercer disco solista y casi nueve meses después (sí Negro, obvio que lo tenés que leer como un reproche) pasó por la Docta para presentarlo junto a Los Luiguitons, dos músicos zarpados, que fueron parte de la creación artística de “El puente de los sueños”.
Los discos anteriores, Parálisis del ego y Raíces de la introspección, los descubrí a fines del 2023, luego de que el Niko Viñas me secara la mente con “Tenés que escuchar La Cabra y al Negro”, y se convirtieron en canciones que acompañaron un viaje interno en etapas de duelos, de crisis existencial, de pozos depresivos que amenazaron con ser abismos y donde el arte se hizo paracaídas, escalera y abrazo que ayudó a superar y seguir andando. Este disco, El Puente de los Sueños”, es un viaje externo, de volver a “mirar” lo cotidiano (me llevó a asociarlo con el cuento de Don Galeano “Aprendiendo a ver”) y el “nosotros” en ese cotidiano. Esa idea me terminó de cerrar el sábado 25, cuando pude disfrutar de la presentación en vivo de ese disco.
Después de casi 7 meses me encontré celebrando la amistad en un recital de Cabra da Peste, el sábado 18 de julio en el Teatro de Flores (crónica que aún debo por colgado), y hablando con varios conocidos les decía que me faltaba escuchar en vivo el disco nuevo del Negro, que por diferentes situaciones no había podido ir a algunas de las presentaciones que estuvo realizando. La fecha en Pétalos de Sol, ahí en San Juan y la Cañada, era la gran oportunidad.



Sábado 25 a la siesta y el forcito sale nuevamente a la 38, rumbo al sur, a la ciudad con nombres de calles de fascistas, de realistas, del poder eclesiástico y de unitarios, pero también calles que también fueron testigos de rebeliones populares. Un mes antes Tobías Uriel Ceballos, el Tobi, un amigo de la vida, de la familia de Villa El Libertador, cantor y poeta, me había compartido una hermosa canción de su autoría y le respondí “loco, tenés que acompañarme a ver al Negro Gamboa que viene por Córdoba el 25 de julio, agendalo y te invito”. Le pasé los enlaces para que escuche algo y cerramos el trato. En los días previos recibo mensaje del Tobi “el sábado estoy en San Marcos, en la feria del libro, hago unos temas en la presentación de la editorial y después me voy con vos a ver al Negro Gamboa”. Así que me fui a turistiar a San Marcos, me encontré con la tía Su, le conté el homenaje de Cabra al Dani y que el 12 de septiembre tenía que estar en el San Marcos Rock para ver al Negro.
Seis y media encaramos hacia nuestro destino, disfrutando el atardecer, charlando sobre la palabra, la música y la necesidad de volver a escuchar al “otro”. Enredados en el bombardeo sensorial constante de la matrix, demandados por el “like” y el mostrarnos ¿felices? En las redes (anti)sociales, tal vez darnos ese tiempo para “escuchar” al otro sea un acto de resistencia.
Llegamos a las puertas de Pétalos y me encuentro con la Valen y el Agus, abrazos y sonrisas de dos hermosas personas que el rock me presentó en este viaje. Envío una foto de la cartelera a Jairo y al toque sale a saludar y me regala la lista de temas de Cabra en Flores del sábado 18. Nos fundimos en un abrazo que significa que le debo una visita al rancho, al cual voy a ir cuando afloje un poco el frío. Soy un hombre grande, sepan que sufro el frío en los pies y en la cabeza por falta de pelo. Entramos, paso a saludar al Negro que está tratando, con el Luis Volcoff, de encontrar el tono para una canción de León. Saludo al Guito Daverio que esta acomodando unos cables y salgo del camarín porque somos un montón y el Gonza de la productora Cruz Diablo quiere entrar con dos platos de fritas.
Al toque sube al escenario el Eze López, cantautor jujeño exiliado en Alta Gracia, y nos ofrenda un puñado de canciones para amenizar la espera. Mientras comienza a poblarse y van llegando rostros conocidos, de esos que dan gusto encontrar y saludar, la Viky y el Edu (oootros más que les debo una visita), el resto de la banda de los Viércoles, la Lukre (que está comenzando con su proyecto de viajes rockeros), la banda de Las Pibas y el Pogo. Esto es el rock: amistad, hermandad, abrazos, brindis, la alegría de reencontrarse y cantar juntos, entre risas y lágrimas. Sí, vuelvo a repetir, el rock se vive, y vivir, solo cuesta vida.



No tengo lista de temas de esa noche y soy un desastre con los nombres de las canciones, así que durante un poco más de dos horas, pasaron odas las canciones del disco nuevo, de los discos anteriores, Cinco Siglos Igual de León y algunas de Cabra. Aclaro que no conocía ni a Luis Volcoff ni a Guito Daverio, y que fue un placer descubrir a tremendos artistas, una magia en ese escenario y una forma de interpretar las canciones que superan a la grabación en estudio. Tal vez, al ser este disco más mundano, no me impactó como los anteriores, y lo disfruté desde otro lado. Pero después de escucharlo en vivo, uffff…, ¡tremendo disco!!! Hacia tiempo que una presentación en vivo no me conmovía tanto y, creo, que el secreto esta en los detalles musicales que aportan Luis y Guito, en la forma que complementan y potencia la voz y la presencia del Negro en el escenario. Qué buena presentación del disco.













Paso por el camarín a saludar y agradecer, me despido del resto de los amigos y salimos con el Tobi que me dice “me encantó, era lo que estaba necesitando, mucha honestidad en el escenario” y arrancamos por una Vélez Sarsfield infectada de luces y ruidos de un sábado a la medianoche. Entramos a la ciudad dentro de la ciudad, a la Villa El Libertador, y nos despedimos con un abrazo sabiendo que habrá otros recitales para compartir.
Vuelvo por la 38 acompañado de PR, con una ruta casi desierta y los recuerdos de una gran noche que me invaden el corazón.
“Vamos buscando verdades, de la que no se puede escapar nunca más…”
Nos vemos la próxima, y nos abrazamos y brindamos, porque nos van a ver festejar…